Lomas de Tafí, otra vez en alerta por las motos: ruidos, amenazas y una respuesta que no alcanza

- POR DEFECTO

Lomas de Tafí, otra vez en alerta por las motos: ruidos, amenazas y una respuesta que no alcanza
Lomas de Tafí, otra vez en alerta por las motos: ruidos, amenazas y una respuesta que no alcanza

Vecinos denuncian que las concentraciones nocturnas de motociclistas se repiten sin control en avenidas clave del barrio. Aseguran que el ruido es insoportable.

En Lomas de Tafí, las madrugadas volvieron a ser sinónimo de desvelo, enojo e incertidumbre. Lo que para algunos es un punto de encuentro, para cientos de familias se transformó en un problema recurrente que altera la vida cotidiana y genera una sensación creciente de abandono. 

Vecinos del sector cercano a las avenidas Alfonsín y Jaldo aseguran que, una vez más, una gran cantidad de motociclistas se concentró durante la noche, con escapes libres, maniobras peligrosas y un nivel de ruido que hizo imposible descansar. Según relatan, no se trata de un hecho aislado: estas situaciones se repiten con frecuencia y parecen instalarse como una “costumbre” sin consecuencias.

La molestia no se limita al ruido. Quienes intentan filmar o denunciar lo que ocurre aseguran haber recibido amenazas, lo que incrementa el miedo y desalienta cualquier intento de reclamo. A esto se suma una respuesta oficial que los vecinos califican como poco resolutiva: ante los llamados, la explicación vuelve a ser la misma, la falta de personal o de recursos para intervenir.

El problema también impacta en el polo gastronómico de la zona, que en horarios nocturnos pierde clientes ante el clima de caos y la ausencia de controles visibles. Comerciantes y familias coinciden en que el desorden ya no es solo una incomodidad, sino un riesgo real.

Mientras los videos circulan en redes y el malestar crece, Lomas de Tafí sigue esperando una solución de fondo. Los vecinos reclaman presencia, controles sostenidos y decisiones concretas para recuperar la tranquilidad. Porque cuando el problema se repite y las respuestas no cambian, la sensación es clara: la paciencia se agota y la inseguridad se naturaliza.


F.Z.

Este artículo está optimizado para dispositivos móviles.
Leer Versión Completa