Hace unos años, llevar el celular al baño era impensado. Hoy, casi nadie se despega de la pantalla ni en ese momento. Scrollear, responder mensajes o mirar memes se volvió parte decell ritual diario.
Pero lo que parece una costumbre inofensiva, en realidad, podría estar pasándole factura a tu cuerpo. Según una investigación del Beth Israel Deaconess Medical Center, en Estados Unidos, quienes usan el teléfono en el baño pasan mucho más tiempo sentados que quienes no lo hacen. 
Y ese detalle —que parece mínimo— tiene consecuencias: permanecer varios minutos en esa postura aumenta la presión sobre las venas del recto, lo que podría favorecer la aparición de hemorroides.
Los investigadores analizaron a más de cien adultos que acudieron a controles de rutina y descubrieron que dos de cada tres admitieron usar el celular en el baño, la mayoría de manera habitual. Entre ellos, el tiempo promedio de permanencia superaba los cinco minutos, mientras que quienes no lo usaban salían mucho antes. En otras palabras: el entretenimiento digital alarga una tarea que debería ser rápida.
Pero el problema no es solo el tiempo, sino la postura. Sentarse en el inodoro no ofrece soporte al suelo pélvico y eso incrementa la presión sobre las venas. Cuanto más rato pasás en esa posición, mayor es la posibilidad de que aparezcan molestias, inflamación o sangrado.
Los expertos no buscan demonizar la tecnología, pero sí ponerle límites al multitasking en el baño. Lo ideal sería dejar el teléfono fuera y no pasar más de cinco minutos en el inodoro. Es una medida simple que puede evitarte incomodidades (y visitas innecesarias al médico).
En definitiva, la investigación deja una enseñanza clara: el bienestar también se cuida en los pequeños hábitos. Si querés prevenir problemas, empezá por no scrollear mientras estás sentado en el baño. A veces, desconectarte un rato también es una forma de cuidar tu cuerpo.